La calida noche me abraza en la cúspide de mis emociones venideras; es tan dificil hacer lo que uno quiere cuando piensa tantas cosas a la vez que abruma el solo hecho de pensarlas.
Es cierto, esta noche yo mismo me odio, no por no saber que hacer, sino, por no querer abrazar estos recuerdos inmediatos, que quisieras repetir con un maldito reloj mágico. Para algún alma que en su divagación me lea, apremie el hecho que he vivido y lo tome el cuenta, ya que, no todas las noches uno se odia, siente deseos de que esto fuera un sueño y que lo que viviste se pueda arreglar inmediatamente.
Bueno, al tema... perdón por aburrirlos tan descaradamente, pero quería al menos brindarles un poco del aura con la que escribo, para evitar tontas reflexiones sobre lo que ya es sabido.
Alguna vez han hablando en un barmistba siendo ateos o hablado en una liturgia católica siendo agnósticos, pues bien, eso me parecería una ofensa, y creo que a cualquier católico (no yo) lo sería a menos que no lo sea (jaja para algunos). Eso sería una bofetada (como lo dijo un amigo) a lo que es el buen y sacrificado católisismo, pues hay personas que si creen, no los juzgo ni muchos menos eh, aunque no comparta su fanatismo (en cualquier nivel). Pero lo que si sé es que estos pseudo católicos me confieren la potestad de burlarme de ellos, por más elitista que sea el asunto (sea mi amigo o amiga que me invitan a participar), y no de mala leche por que uno está allí para ayudar sin ser creyente.
Detesto las pensar que me he equivocado. Apesar de todo. son lágrimas que uno bota a aveces en esta mezcolanzaque tiene uno a aveces, cuando uno desea llorar y no encuetra motivos, pues sabe que tuvo la culpa de su estupidez en neto, es frustrante, pero aceptable para uno (yo).
Quizás, erramos a veces por que tenemos deseos entre cruzados, u emociones desorvitadas, pero algo es seguro, uno cree en uno mismo, y cuando se equivoca y no se da cuenta de que lo ha hecho en grande hasta estar solo en una habitación. Lo más gracioso es que depués te das cuenta que es muy divertido y anecdótico lo que te ha sucedido y lo escribes, triste (o alegre), pero lo escribes. Es la magia de la inspiración. Y por más "irreverente"(o libre) que uno sea, siempre habrá lugar para equivocarse y pedir disculpas los o las implicadas.
Bien, me despido, pero no sin antes afirmar aunque sea trillado: "nadie es perfecto".
