Búscalo

viernes

Otra vez...


Esa noche que la querían violar Katty Espinic escapó. Eran las dos y un minuto de la mañana, y ella corría del carro en donde manejaba desvocado su enamorado. La asera temblaba por el motor del carro, la lluvía de sus ojos destruía su rimel y ella sudaba. De pronto, un ruido chirriante. Un accidente. Volteó, un desmallo, y un ilo de sangre por su cabeza en el frio pavimento.


"Deseo poder dormir abrazada a tu cintura, y en la mañana subirte el desayuno", le dije antes de tomar ese vino y conversar de esa noche que fuí suya, idiota.
Luego de decirme eso, nos besamos. Ella lloraba.